Cesky Krmlov

República Checa, mucho más que Praga.

A la mayoría de las personas cuando le preguntan por la República Checa, lo primero que asocian es Praga, pero la República checa es mucho más que eso.

La República Checa es un país con un encanto y una increíble historia, llena de castillos y de un ambiente romántico que consigue sumergirnos en la Europa del siglo XV. Dentro de la República checa , a parte del encanto de Praga, nos encontramos con ciudades y pueblos menos turísticos pero no por ello menos increíbles.
La República Checa se divide en 2 regiones:la de Bohemia y la de Moravia y Silesia, dentro de la región de Bohemia, esta se dividide en Bohemia norte, Bohemia Sur, Bohemia este, Bohemia oeste y Bohemia centro.

En Bohemia central nos encontramos con Kutná Hora, donde su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995, destacando en él la Iglesia de Santa Bárbara y la Catedral de Nuestra Señora en Sedlec. En Bohemia norte se destaca el paisaje y sus reservas naturales que podemos visitar a través de la ciudad de Turnov que se encuentra en el corazón del Bohemian Paradise, una reserva natural donde turistas y residentes disfrutan del verano; La región es conocida por muchos castillos, palacios y excelente arquitectura rural. También encontramos la ciudad de Hrensko que se encuentra en el parque nacional Bohemian Switzerland, un parque con el encanto de Suiza y Chequia.

En Bohemia sur nos encontramos con Cesky Krumlov, la antigua capital de la región de la rosa de cinco pétalos de los Rosenberg, donde se encontraba la nobleza más rica e influyente del país. Esta ciudad llama la atención por el monumental palacio que se extiende por la ciudad, de donde podrá ver una excelente panorámica de la ciudad. Bohemia oeste se caracteriza por la ciudad de Karlovy Vary, una ciudad balneario donde el agua es su principal cualidad, ya que esta sobre una gigante balsa acuífera.

En la región de Moravia y Silesia nos encontramos con las ciudades de Brno, la segunda ciudad más grande de Chequia, donde los lugares más visitados son el castillo y la fortaleza de Špilberk y la Catedral de San Pedro y San Pablo en la colina Petrov, dos edificios medievales que dominan el paisaje urbano y que a menudo se representan como sus símbolos tradicionales. El otro gran castillo conservado cerca de la ciudad es el Castillo Veveří junto al embalse de Brno. También podremos visitar la ciudad de olomouc, atravesando sus distintos barrios históricos, podemos observar una serie de plazas, todas ellas dotadas de fuentes, por lo que se la conoció antiguamente como la ciudad de las fuentes. Recorriendo estas plazas damos un paseo a través del tiempo hasta llegar al palacio milenario de los Premyslidas.
Como se puede comprobar la República Checa es mucho más que su capital, Praga.
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